Salud ocupacional y dieta en los proyectos

 



Dante J. Castillo Ogando

La salud ocupacional es el producto de diversos factores que inciden en un lugar de trabajo, están los de carácter meramente ambiental como son: la temperatura, exposición al sol, contaminación atmosférica (polvo, sonido, gases, olores), contaminación del agua, exposición a vectores, etc. Están las enfermedades o lesiones producto de una ergonomía inadecuada (muebles, modo de operar un equipo), distribución espacial (estrechez o espacios restringidos, poca ventilación), iluminación deficiente (por exceso o poco lumens), equipos defectuosos o de difícil manipulación y bacterias en los ductos del aire acondicionado. Están las enfermedades de orden psíquicas producto del estrés que producen las actividades del trabajo, agresiones verbales por parte del superior, acoso y bulling. También tenemos las lesiones producto de los riesgos inherentes a los distintos tipos de trabajos, que pueden producir (golpes, cortaduras, punzonados, aplastamiento) y devenir en mutilaciones, heridas o la muerte.

Si bien la salud ocupacional está ligada a los factores que son propios del tipo de trabajo que se realiza en un proyecto y las posibles lesiones o enfermedades que se pudieran producir como efecto de la labor o actividad que se realiza, la alimentación es parte de la responsabilidad de la empresa, por tanto, las consecuencias que estas puedan acarrear van intrínsicamente ligada a la responsabilidad de la empresa.

Uno de los desafíos que presentan los proyectos es la alimentación de los colaboradores, en los proyectos donde hay una gran cantidad de trabajadores y varios turnos de labores, se dificulta más por la logística de suplir los alimentos, esto debido a la manipulación de alimentos que son susceptibles de contaminarse con elementos patógenos.

Garantizar una alimentación saludable en proyectos presenta varios desafíos como son: mantener la línea de frio, la frescura del alimento servido, la higiene de la producción, los niveles de cocción, calidad de los productos y condimentos, envases o recipientes que no desprendan sustancias dañinas a la salud y al medio ambiente, envases que no dejen una huella ecológica no sostenible, por último, la dieta balanceada. Todos los procesos deben estar debidamente documentados y con huellas que permitan la trazabilidad, para poder determinar que ha ocurrido, en la manifestación de un caso, brote o epidemia.

La dieta balanceada cada vez es mas exigida por los colaboradores, porque pueden estar padeciendo de una enfermedad que se este agravando por el tipo de alimento que ofertan o los ingredientes que se usan, así tenemos que hay personas que son alérgicos a un alimento o ingrediente y otros que padecen de la presión o diabetes, a los que le puede estar haciendo daño por las cantidades de azúcar, aceite o sal usado.

Todos estos desafíos a la salud van ligados a soluciones que demandan de un sustancioso presupuesto, que pueda atender a la diversidad de productos y ofertas alimenticias, aunque muchas veces con el mismo presupuesto y la voluntad de los manejadores del proyecto, se pueden servir condiciones y platos mas dignos para los colaboradores.

 

Comentarios