Por Dante Castillo Ogando
Es muy difícil
pensar que hoy en día se tenga la alegría como un mero estilo de vida, cuando
solo pensamos en la alegría como un momento fugaz que ocurre de manera
ocasional, si nos planteamos contabilizar nuestros momentos alegres del día, es
probable que no alcance el 20 % a lo sumo el 30 %, estimo, aun en los días de
celebración. Este planteamiento no implica que no se sea feliz durante el día,
de lo que se trata es de esa expresión permanente de alegría, que no solo es el
ánimo para interiorizarlo, la belleza radica en la generosidad de compartir la
alegría.
Una de las
características de Santiago de Los Caballeros es que ha tenido personajes que
son pintorescos por la alegría que transmiten, ya sea porque lo tienen como
oficio o porque lo hacen de manera espontánea en ferias o carnavales, como no
recordar a Ramón Arturo Reyes cariñosamente “Cucharimba” o el famoso Raudy
Torres y su personaje de “Roba la gallina”.
Cucharimba atado
a su personaje de mago, se paseaba por la ciudad de Santiago montando su “show”
y con esto lograba llevar alegría hasta las personas que le respondían con
cierta remuneración económica y así vivía de su personaje, y digo vivía de su
personaje, porque más que los actos de magia que hacía, lo divertido era ver a
Cucharimba el personaje, con sus ocurrencias y habilidades para hacer grato el
momento, que no era de manera especial por los actos de magia.
El versátil
Raudy Torres encarnaba un” Roba la gallina” épico, con dimensiones de corte
internacional, no es posible pensar en carnaval en la ciudad de Santiago sin
tener como referente la alegría que transmitía Raudy con su personaje de Roba
la gallina, la gracia del personaje se maximizaba con la alegría que transmitía
Raudy, es que era un personaje como si fuera hecho para él, con esa carga de
histrionismo que se mimetizaba con el personaje y no se sabía quién era quién, y
es que él siendo un profesional culinario, que estudió administración de
empresas, derecho y siendo gestor folclórico, tenía la capacidad de desdoblarse
en un personajes que otros hacen, pero la magia de Raudy sigue siendo única.
Con este personaje no buscaba prebendas, ni era un personaje que lo explotaba
en términos comerciales, solo tenía por objetivo llevar alegría.
Así como ellos,
ha habido, hay y habrá en Santiago personajes folclóricos dignos de miles de
cuartillas, pero en esta ocasión quiero hacer mención de un personaje que se
puede ver en toda la ciudad de Santiago, ataviado de su indumentaria que
expresa alegría de solo verlo y que pone a pensar ¿quién es el ser que está
detrás de todo esto? ¿Tendrá alguna patología mental? ¿Está casado? Me dicen
que su nombre de pila es Heriberto Herrera, pero se le conoce como el Cheri, me
imagino que sería alusivo a el Sheriff, palabra en ingles que viene
significando alguacil.
El Cheri y su indumentaria
No tiene un
talento manifiesto, tal como los casos de Raudy y Cucharimba, no se conoce que lo
haga por dinero o reconocimiento, solo trata de llevar alegría. Este personaje
es tan complicado de entender que lejos de pedir, él suele regalar.
Él no solo tiene
una indumentaria como vestido, sino que lleva consigo varios objetos coloridos,
que al verlo las personas se ubican en una feria, en mi caso al verlo oigo la
música de un carrusel de feria. Nunca he hablado con él, pero se le nota
afable.
Sin importar su
condición nos preguntamos ¿Qué hay que tener en la cabeza para mantener esa alegría?,
es que solo pensar en levantarse día tras día para colocarse ese atuendo, salir
a la calle en una ciudad tan calurosa, con el único objetivo de llevar alegría,
definitivamente son seres de otra dimensión.
A veces no
reconocemos nuestros personajes hasta que no son nuestros grandes ausentes.
Este personaje no pasa por desapercibido por donde peregrina, pero solo
permanece en la memoria del colectivo como un bufón, sin pensar que es un
verdadero personaje autóctono de la ciudad de corazón.
El Cheri después de terminar en el Son de Keka


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